Mariana quiere hablar, Francisco prefiere actuar. Mariana quiere más detalles y relata hasta nimiedades. Francisco es de pocas palabras y “de pocas pulgas”. Es que hombres y mujeres somos diferentes. El desconocimiento de este concepto hace que las relaciones en el matrimonio se llenen de fricciones y conflictos innecesarios.
Las mujeres valoran la comunicación. La queja mas frecuente respecto de los hombres es que éstos no escuchan
Las mujeres han desarrollado la habilidad lingüística; son de compartir, con detalles, preocupaciones, decepciones, emociones, sentimientos, desencanto y frustración. Comunican los problemas pasados, presentes y los potenciales; inclusive, los problema sin solución.
Cuando mas hablan, mejor se sienten ¡Así son las mujeres! Son verborragias y expresan sus sentimientos mediante palabras. Para ellas hablar y relacionarse entre si es una fuente de enorme realización. El dialogo, aun en un lugar público, puede ser abierto e intimo.
Se sienten aliviadas sin hablan. Cuando una mujer comparte su preocupación, desea que su esposo la escuche atentamente, la entidad, la valore, la comprenda y la apoye. En el lugar de eso, el hombre rápidamente da consejos y ofrece soluciones. John Gray dice: “Los hombres instintivamente ofrecen soluciones cuando la mujeres hablan de conflictos. Cuando una mujer comparte inocentemente sentimientos perturbadores o analiza en voz alta su problema diario, un hombre supone erróneamente que está buscando algún consejo experto. Adopta su papel de “arréglalo todo” y comienza a dar consejos: ésa es su manera de mostrar amor y de tratar de ayudar. Quiere ayudarla a sentirse mejor resolviendo su problema. Sin embargo, una vez que ofrece una solución y ella continúa perturbada, le resulta difícil seguir
No tiene la menor idea de que puede demostrar su apoyo con el solo hecho de escuchar con empatía e interés.
No sabe que para las mujeres el hecho de hablar de los problemas no constituye una invitación para ofrecer una solución
Como las mujeres tratan de poner en palabras los sentimientos, utilizan superlativos, metáforas y generalizaciones, a diferencia de los hombres, que utilizan las palabras para comunicar sólo hechos e información. Entonces, es muy común que uno diga una cosa y el otro interprete otra. Veamos algunos ejemplos que Gay. J expone en su libro. Los hombres son de martes y las mujeres son de Venus.
-Ella dice: “No salimos nunca” traducido significa: “Tengo ganas de salir y hacer algo juntos. Me gusta estar contigo ¿Qué te parece? ¿Me llevarías a cenar?
Sin esta traducción, cuando una mujer dice: “No salimos nunca”, Un hombre puede escuchar: No estas haciendo tu trabajo. Resultaste una decepción. Ya nunca hacemos nada juntos porque eres perezoso, poco romántico y simplemente aburrido.
- Ella dice: “Estoy tan cansada que no puedo hacer nada” traducido significa “Hoy estuve haciendo muchas cosas. Necesito un descanso antes de poder hacer algo más ¿Podrías abrazarme decirme que estoy haciendo un buen trabajo y merezco un descanso?
- Sin esta traducción, el hombre podría escuchar: “Yo hago todo y tú no haces nada. Deberías hacer más. No puedo hacerlo todo. “Me siento desesperada. Quiero Vivir con un hombre de verdad. Elegirte fue un verdadero error”
- Ella dice: “Ya nadie me escucha”. Traducido significa: “Me temo que te estoy aburriendo. Temo que ya no estás interesado en mí. Parece que hoy estoy muy sensible. ¿Podrías prestarme una atención especial?” Sin esta traducción, el hombre podría escuchar “Te presto atención pero no me escuchas. Antes solías hacerlo. Te has convertido en una persona muy aburrida. Quiero a alguien excitante y tú definitivamente no eres esa persona. Me has decepcionado. Eres egoísta, descuidado y malo”
- Ella dice: “Nada funciona” Traducido significa: “Hoy me siento abrumada y agradecida de poder compartir mis sentimientos contigo. Me ayuda a sentirme mejor. ¿podría abrazarme y decirme que estoy haciendo las cosas bien? ¿Podrías decirme “te amo”?
Sin esta traducción, Un hombre podría escuchar: “Nunca haces algo bien. No puedo confiar en ti. Si no te hubiera escuchado no estaría en lío. Otro hombre hubiera arreglado las cosas, pero tú las has empeorado”.
Con información de terapiafamilia.com