Ciudad Guayana.- “Lo voy a lograr, lo visualicé y soñé con la medalla”. La frase fue repetida constantemente ayer por el esgrimista venezolano Rubén Limardo, y al final no se equivocó.
El nativo de Ciudad Bolívar entró por la puerta grande del deporte venezolano al ganar la medalla de oro en la categoría espada de la especialidad, dándole al deporte criollo la primera presea dorada en unos Juegos Olímpicos desde que el boxeador Francisco “Morochito” Rodríguez la consiguiera en la justa de México en 1968.
Limardo logró la hazaña en cinco capítulos, coronados por la espectacular demostración de dominio que brindó en la final ante el noruego Batosz Piasecki, a quien venció por 15-10 en el conteo.
“Esta medalla es para mí pero la comparto con toda Venezuela, que se la merece. Solo espero que la gente de allí la haya disfrutado, que creo que lo han hecho porque eso es lo más importante”, dijo el héroe bolivarense según reseñaron medios capitalinos tras recibir la medalla.
“Esto es imaginárselo y creérselo. Desde pequeño siempre he dicho: 'mi sueño es ser campeón olímpico. No sé cuánto va a tardar ni cuando va a ser', pero ha sido y con solo 26 años. Cuando uno lo desea, lo tiene en la mente y trabaja para ello, lo consigue”, agregó Limardo, quien mañana cumplirá 27 años.
El camino fue duro. En la ronda de 32, el criollo despachó al egipcio Ayman Fayez por 15-13, y luego liquidó 15-11 a uno de los favoritos, el suizo Max Heynzer.
Ya en cuartos de final, Limardo remontó la cuesta para sacar de paso al italiano Paolo Pizzo (15-12), y en la semifinal se deshizo en un cerrado duelo (6-5) al estadounidense Seth Kelsey, su verdugo en las semifinales de los Juegos Panamericanos de Guadalajara el año pasado, y quien había eliminado en la ronda previa al también venezolano Silvio Fernández.
En la definición, el venezolano le dio un “repaso” al nórdico de ascendencia polaca, Piasecki. Tras ganar el primer asalto por 4-3, lo “marcó” hasta ocho veces en el segundo para sacar una gran ventaja. En el tercero, y con el 14-6 a su favor, el criollo aguantó la embestida final del europeo hasta conseguir el definitivo punto 15 para hacer gritar de júbilo a todo un país que, a la distancia, lo apoyó hasta conseguir la gloria.
La de Arlindo en el corazón
Entre Francisco “Morochito” Rodríguez y Rubén Limardo está otro venezolano que ganó una medalla dorada en unos Juegos Olímpicos, así no cuente en los registros oficiales.
En la justa de Barcelona en 1992, Arlindo Gouveia sorprendió al mundo al colgarse la presea de oro en la categoría de 54 kgs del taekwondo y hacer historia para el deporte de nuestro país, a tal punto que hoy por hoy pertenece al Salón de la Fama del deporte venezolano.
El detalle está en que en esos Juegos, el taekwondo era un deporte de exhibición, por lo que la medalla de Gouveia no entra en los registros oficiales, aunque para todos los venezolanos representa un logro y un mérito enorme.