Omar Hernández
Hace pocos días en cadena nacional, el presidente venezolano Hugo Chávez dio a conocer su “Memoria y Cuenta” ante la sociedad venezolana, en la sede del Poder Legislativo, tal como lo dispone el artículo 237 constitucional. Aunque ello no fue propiamente una rendición de cuenta sino un largo relato (extendido por más de 9 horas, interrumpidas por interludios de “debate” político y anécdotas), tuvo gran centimetraje. El aspecto internacional fue marginal, y al final, cuando ya la atención se había disipado.
Aunque al principio hizo referencia al actual canciller venezolano y trató de hacer paralelismos entre Libia y Venezuela, la política exterior fue ignorada salvo para anunciar el cierre “administrativo” (dixit) del Consulado venezolano en Miami y criticar la declaratoria de persona non grata de la otrora jefa de dicha oficina. “Es bien sabido el esfuerzo y lo seguiremos haciendo. Las relaciones internacionales para contribuir con el fortalecimiento de los intereses nacionales”. Con esas palabras, Chávez introdujo el último aspecto de su disertación.
Destacó el incremento del comercio con Colombia e hizo loas a Irán (“Irán no ha agredido a nadie, Irán ha sido agredido”) y a China (“hemos creado con China un sistema de financiamiento extraordinario”), así como -obviamente- críticas a EEUU (“EEUU está pasando los límites. Claro, es el imperio desesperado, más peligroso aún”). También alabó los mecanismos de concertación y cooperación regional del ALBA, Petrocaribe y UNASUR. “Felicito al canciller Nicolás y a todo el esfuerzo que están haciendo nuestros embajadores a lo largo y ancho del mundo” sentenció el primer mandatario venezolano.
Pues bien, hoy mismo en la noche tendremos ocasión de ver otra cara. Se trata del discurso sobre el “Estado de la Unión” que anualmente da el presidente estadounidense en sesión conjunta del Congreso en Washington. A diferencia de aquí, este discurso no es transmitido en cadena (algunos canales lo hacen voluntariamente), dura máximo una hora y se centra en aspectos muy puntuales. El artículo II, sección 3, de la Carta Magna de EEUU dispone la obligatoriedad de esta rendición de cuentas, aunque no especifica que deba ser a través de un discurso. Previo a Woodrow Wilson, los jefes del Ejecutivo estadounidense hacían esta rendición de cuentas por escrito.
Varios aspectos son destacables: existe un protocolo estricto que se sigue antes del discurso como tal, algunos miembros del gabinete intencionalmente no asisten a fin de garantizar la línea de sucesión (si llegase a haber por ejemplo un atentado contra la sede del legislativo durante el discurso) y, tradicionalmente, la oposición (el ala republicana, por ahora) “responde” al discurso en un mensaje televisado. Este año, esto último le corresponderá al gobernador de Indiana, el republicano Mitch Daniels.
En su mensaje de hoy, Obama se centrará casi en exclusiva, en asuntos económicos y en particular, en lo que a su juicio es la “recuperación” frente a la crisis financiera global. Ello cobra importancia cuando su popularidad está en juego y las primarias republicanas han despertado suma expectativa. La cita es hoy a las 9:30pm., hora de Venezuela.
Internacionalista
@omarhUN
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