Carlos Dickson Pérez
Apenas ha comenzado la temporada de fútbol profesional con el precedente de un 2011 caracterizado por algunos hechos violentos que empañaron en gran forma lo que fue una de las demostraciones más elocuentes del crecimiento de esta actividad en el país. El poder de convocatoria del fútbol superó con creces al resto de disciplinas, incluso al béisbol y al baloncesto, dos deportes que parecen estar por encima por cuestiones de tradición, status, organización y popularidad traducida en rating.
Bajo el disfraz de furibundos parciales, se escondieron vándalos disfrazados de hinchas que saltaron de las tribunas a las canchas, agredieron a contrarios, lanzaron objetos peligrosos, generaron destrozos dentro y fuera de los estadios, provocando incluso la suspensión de partidos.
Es indudable que la legislación deportiva se ha quedado corta para erradicar la violencia en el deporte venezolano. Este ámbito debe ser de interés no sólo del deporte sino de organismos como el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia. Los medios de comunicación también pueden incidir notablemente en con campañas, a través de un trabajo de concientización.
En 1989, el gobierno británico tomó la decisión de erradicar la violencia que azotaba al fútbol desde los años 60. Lo consiguió, gracias a unas drásticas decisiones en las que participaron el Estado, la Policía, el fútbol y la empresa privada. El fenómeno de los 'hooligans' ingleses, desencadenó dos tragedias que le hicieron tocar fondo: las de los estadios de Heysel (Bélgica) en 1985, que dejó 39 muertos, y de Hillsborough (Inglaterra) en 1989, con 96 víctimas mortales.
El modelo inglés terminó siendo un manual de uso en muchos países del mundo. El Estado entendió que debía atacar el problema de raíz. Los “hooligans” fueron dimensionados como un fenómeno sociocultural del país y no del fútbol. La inexistencia del núcleo familiar, o en otros casos la ruptura, fueron identificados como dos de los principales generadores de ese tipo de violencia.
En 1990 entraron en vigor medidas judiciales para acabar con los violentos. Se aprobó prohibir el ingreso hasta de por vida a los estadios a los hinchas más peligrosos y penas de cárcel a quienes violaran normas establecidas, entre ellas la prohibición del porte de armas y el consumo de alcohol y/o de drogas.
Nacieron grupos élite de la Policía, que se especializaron en combatir 'hooligans' y manejar las masas en los estadios. Además, hubo agentes secretos que se infiltraron entre los 'hooligans' para conocer su modo de vida. Así pudieron llevarlos a la justicia: dieron 35 penas perpetuas y se creó una lista de unos 5.000 barras bravas con prohibiciones.
Los 92 clubes de Inglaterra formaron grupos de logística, llamados 'Stewards', a los que especializaron en relaciones públicas y manejo de masas. El objetivo fue disminuir paulatinamente la presencia de Policía uniformada en los estadios (llevarla afuera y a los alrededores) y
aumentar el de logística.
Las medidas de seguridad en los estadios fueron las mismas para todos, pero cada club creó su propio plan de emergencia,según la clase de partido por jugarse. Para ello, se tuvieron en cuenta la estructura del estadio, su ubicación, aforo, cantidad y calidad de los accesos. Además, se ordenó quitar las mallas y los muros de contención.
La creación de circuitos cerrados de televisión para ubicar cámaras en lugares estratégicos de los estadios, así como la implantación de modernos sistemas de identificación de los hinchas (lectores de huellas digitales y amplios bancos de datos, entre los más importantes), fueron los puntos clave de tecnología para mejorar la seguridad.
Se tomó la decisión ubicar sillas en todas las tribunas, no sólo para darle comodidad al aficionado, sino como un factor importante de seguridad, porque así el personal de logística pudo identificar quién estaba sentado en qué parte El gobierno, por supuesto, otorgó créditos a los equipos para adoptar estas medidas. Además propició la vinculación de la empresa privada para ofrecer patrocinios, así como de la televisión, que empezó a transmitir los partidos de forma masiva.
Una medida clave fue carnetizar a todos los integrantes de las barras, no sólo para identificarlos, sino para saber si tenían antecedentes judiciales y además no podían entrar a los estadios. Hubo 'hooligans' que debían presentarse en una comisaría durante la disputa de un partido. El hecho de incumplir esta ley les generó castigos incluso peores que cometer actos violentos o de vandalismo.
¿Qué nos espera esta temporada en Venezuela con los violentos?
luchadorsport@yahoo.com
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