Omar Hernández
La Asamblea General de la ONU decidió hace algunos años la creación de un Consejo de Derechos Humanos, en reemplazo de la muy criticada Comisión de Derechos Humanos. Ello ocurrió durante la Cumbre del 2005, en la que se conmemoraban los sesenta años de fundación de la ONU.
La idea de este órgano era y es servir de eje fundamental de la aplicación práctica del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, de modo no selectivo y tomando en consideración las más amplias consideraciones técnicas. Lo anterior, sin olvidar el hecho de que el Consejo es un órgano intergubernamental y también sujeto a los vaivenes de la diplomacia y los intereses políticos.
La Resolución 60/251 de la Asamblea General de la ONU que le da sustento, contenía un aspecto interesante, el del Examen Periódico Universal al cual Venezuela se sometió recientemente. Antes de la primera fase, en octubre, Chávez advirtió que nuestro país daría “la batalla” y el canciller Maduro señaló que el gobierno iría a “decir y a defender la verdad” (sic). Como colofón, el viceministro Porras al justificar el rechazo de Venezuela a muchas de las recomendaciones que le fueron formuladas, señaló que las mismas eran “violatorias a la Constitución”, se basaban en “argumentos falsos” o estaban “alejadas de la realidad”.
En el momento mismo de la creación del Consejo, Venezuela fue uno de sus más enconados detractores. La Resolución antes citada se adoptó con 170 votos a favor, 4 en contra y 3 abstenciones. Los 4 votos negativos corresponden a los EEUU y sus aliados (Israel, Palau e Islas Marshall), que mantenían diferencias acerca de la propuesta resultante para el nuevo Consejo. Las 3 abstenciones se corresponden a Bielorrusia, Irán y... sí, Venezuela.
Según el entonces Embajador nuestro ante la ONU, Fermín Toro Jiménez, el nuevo Consejo iba a poseer “un carácter inquisitorial, represivo y selectivo” y tendría como finalidad “intervenir en los países débiles utilizando la violación de los derechos humanos como pretexto”. Toro Jiménez añadió incluso, que se quería “transformar” a la ONU “en una herramienta de dominación”.
Pero oh sorpresa, y es que la “diplomacia bolivariana” no deja de sorprender, Venezuela se está postulando a ese Consejo de Derechos Humanos. Sí, leyó bien, ahora queremos ser parte de eso que tanto criticamos. El documento A/67/70 contiene la presentación de la candidatura venezolana al Consejo para el periodo 2013-2015, junto con una lista de “promesas” cuyo preámbulo reza: “La República Bolivariana de Venezuela, apegada al compromiso con los propósitos y principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, y con el sistema universal de promoción y protección de los derechos humanos...”.
La elección de los nuevos miembros del Consejo tendrá lugar a mediados del mes que viene en Nueva York, por decisión de la Asamblea General de la ONU, requiriéndose unos 97 ó 98 votos para ser escogido.
He aquí las razones por las que Venezuela no debería ser electa:
1)Porque se opuso a la creación misma del Consejo
2)Porque rechazó la enorme mayoría de las recomendaciones hechas en el marco del Examen Periódico Universal (por ejemplo, las vinculadas con libertad de expresión e independencia de los magistrados)
3)Por el gran cúmulo de denuncias contra el Estado venezolano que se aglutinan en los órganos de protección internacional
4)Por la persistente negativa del Estado venezolano a cumplir o acatar las recomendaciones y fallos de dichos órganos
5)Por no mantener un sistema de cooperación con las organizaciones de la sociedad civil venezolana en materia de derechos humanos, a las que más bien se ataca o critica
6)Por apoyar en todas las instancias internacionales a los países unánimemente condenados a nivel mundial por sus múltiples violaciones de derechos humanos
Internacionalista
@omarhUN
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